El National Coordinating Council for Medication Error Reporting and Prevention (NCCMERP) define los errores de medicación como: “cualquier incidente prevenible que puede causar daño al paciente o dar lugar a una utilización inapropiada de los medicamentos, cuando éstos están bajo el control de los profesionales sanitarios o del paciente. Estos incidentes pueden estar relacionados con la práctica profesional, con los productos, con los procedimientos o con los sistemas, incluyendo fallos en la prescripción, comunicación, etiquetado, envasado, denominación, preparación, dispensación, distribución, administración, educación, seguimiento y utilización”. Teniendo en cuenta lo previamente detallado, es importante que se contemplen que las fallas pueden ser múltiples presentándose en cada subproceso conllevando a errores en el proceso global. Para ello, se detallan a continuación una serie de recomendaciones a tener en cuenta para reducir éstos errores.

Recomendaciones generales para reducir los errores de medicación

  • Adoptar medidas de seguridad enfocadas en el sistema.
  • Estandarizar la prescripción médica.
  • Estandarizar otros procedimientos: horarios de administración, límites de dosis, envasado y etiquetado, almacenamiento, etc.
  • Estandarizar los equipos de infusión.
  • Suministrar los medicamentos intravenosos de alto riesgo preparados desde el Servicio de Farmacia.
  • Desarrollar protocolos de uso y procedimientos especiales para manejar los medicamentos de alto riesgo.
  • Asegurar la disponibilidad continua de asistencia farmacéutica.
  • Incorporar un farmacéutico clínico al equipo asistencial.
  • Hacer accesible la información más relevante sobre el paciente en todas las unidades asistenciales.
  • Asegurar la disponibilidad de información actualizada sobre medicamentos.
  • Educar a los pacientes sobre su tratamiento.
  • Establecer un sistema de distribución de medicamentos en dosis unitarias.
  • Establecer la prescripción electrónica y a ser posible la prescripción asistida.
  • Implementar nuevas tecnologías que permitan mejorar los procesos de dispensación y administración.

Contando con estas recomendaciones debemos focalizarnos sobre cómo poder llevarlo a la práctica en una clínica de rehabilitación de alta complejidad. En Clínica Basilea hacemos hincapié en el estrecho vínculo que debe haber entre Farmacia y el resto de las áreas para que el proceso en sí sea fructífero y tienda a la disminución real de errores.

Para ello desde la Farmacia realizamos el registro de todos los eventos vinculados a los errores de medicamentos que permiten individualizar cada situación en particular y trabajar bajo la supervisión Farmacéutica sobre aquellas variables que pudieron influenciar sobre el error a los fines de evitar que se repitan.

Desde la Farmacia de Clínica Basilea también, ejercemos un control de todo lo que se dispensa bajo el sistema de dosis unitaria (SDU) y de cada uno de los registros internos que llevamos a cabo dentro del Servicio. Asimismo, una vez preparada la medicación por personal capacitado y formado para dicha tarea se realiza un control sobre lo preparado basándonos en la indicación médica informatizada. Es de suma importancia que el control de la dispensa bajo el SDU se realice de forma cruzada, a modo de garantizar que el mismo sea efectivo.

En última instancia el personal de enfermería del turno correspondiente es quien realiza el segundo y último control antes que sea administrado al paciente, verificando que la medicación recibida sea acode a la indicación manual médica.

Para facilitar los dos controles antes mencionados, la medicación se dispensa desde Farmacia correctamente rotulada, identificando al medicamento junto con la presentación del mismo y el nombre del paciente para el cual ha sido indicado. De esta manera se evitan errores de medicación vinculados a la identidad del mismo.

Finalmente, diferentes personas del staff de Farmacia realizan la auditoría de forma periódica de las indicaciones médicas asegurándonos que los tratamientos puedan cumplirse de forma adecuada previniendo futuros errores en la administración medicamentosa. Estos se tratan de forma diaria entre la Coordinación médica y Farmacéutica, así como también aquellos productos recibidos en las devoluciones por parte de enfermería.

Para concluir con el tema, es importante destacar que para que los errores puedan tender a cero, la capacitación del personal debe ser tal que combinadas con las nuevas tecnologías generen medidas de seguridad adecuadas a cada sistema de trabajo.

Autora: Farmacéutica Luciana Petrone – Jefa de Farmacia